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Un recurso imprescindible y agotable

Por su importancia vital y por su condición de recurso limitado, el agua constituye un elemento estratégico al momento de pensar el desarrollo de los Estados. El orden social, económico y político se encuentra, en gran medida, condicionado por el agua y por sus ciclos.

Indispensable para la vida animal, vegetal y humana, fuente de energía, elemento clave para el saneamiento y pilar fundamental de la salud y la higiene, el agua ha sido siempre una preocupación central para quienes tienen la responsabilidad de planificar el desarrollo y el futuro de las sociedades.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), estima que una persona necesita, como mínimo, 100 litros diarios de agua para vivir y mantener condiciones higiénicas y sanitarias adecuadas. Sin embargo, a nivel mundial persisten profundas desigualdades en el acceso a este recurso esencial:

  • alrededor de 2.200 millones de personas -casi una de cada cuatro- no cuentan con acceso a agua potable gestionada de forma segura, es decir, agua disponible cuando se necesita y libre de contaminación.
  • Asimismo, más de 3.500 millones de personas carecen de servicios de saneamiento seguros, y cerca de 2.000 millones no disponen de instalaciones básicas de higiene, lo que impacta directamente en la salud, la calidad de vida y el desarrollo de las comunidades.


El acceso al agua potable es un factor clave para la protección de la salud y la prevención de enfermedades. Contar con agua segura permite una correcta hidratación, la preparación de alimentos en condiciones adecuadas y el mantenimiento de hábitos de higiene esenciales, como el lavado de manos, que puede reducir hasta en un 40 % la incidencia de enfermedades diarreicas. 

La falta de agua potable o el consumo de agua contaminada puede provocar enfermedades de origen hídrico como diarreas, gastroenteritis, hepatitis A y parasitosis, responsables de millones de casos de enfermedad cada año a nivel mundial. Estas afecciones impactan con mayor gravedad en las infancias, en personas mayores y en personas con sistemas inmunológicos comprometidos, y están estrechamente vinculadas a la falta de saneamiento y de higiene adecuada. Asimismo, la ausencia de condiciones sanitarias seguras favorece la propagación de enfermedades y afecta el bienestar general de la población. Por ello, garantizar agua potable de calidad no sólo es una cuestión de infraestructura, sino una medida fundamental de cuidado de la salud y de la calidad de vida.

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