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EMOS

El proceso del agua

¿Alguna vez te preguntaste cómo llega el agua hasta la canilla de tu casa? ¿Sabes adónde va luego de que la utilizamos?

En la cuenca del río Cuarto, ubicada a 30 km al noroeste de la ciudad, se encuentra el acuífero que abastece de agua potable a Río Cuarto. La cuenca del río Cuarto abarca un área de 2500 km2, desde la sierra de Comechingones hasta los bañados del Saladillo, siendo el principal aporte de agua y sedimentos a esta zona. El tramo inferior del río se encuentra en la llanura pampeana del sudeste de Córdoba, caracterizada por un relieve de baja pendiente.

En el año 1930, un equipo de profesionales, determinó que este acuífero era el más apto para la captación de agua, no sólo por su cantidad, sino fundamentalmente por su excelente calidad. A partir de ese estudio se construyó lo que hoy conocemos como la Galería Filtrante.

  • El agua de la cuenca del río Cuarto es de excelente calidad, por este motivo, el único tratamiento que se realiza para su potabilización, es la desinfección mediante cloro. A través de la cloración, el EMOS garantiza la potabilidad y seguridad para el consumo humano.


La producción y distribución de agua potable

En Río Cuarto, el agua se obtiene a través de dos sistemas diferentes:

  1. por medio de la Galería Filtrante y,
  2. a través de Perforaciones ubicadas en diferentes puntos de la ciudad.


El primer método forma parte de la obra de infraestructura básica construida en 1931, que ante el aumento de la demanda por el crecimiento urbano, requirió de la colocación de perforaciones.

El agua ingresa al sistema de producción a través de la Galería Filtrante. La misma se encuentra enterrada sobre la margen derecha del río Cuarto, a 25 km al oeste de la ciudad, en la zona de Tres Acequias, en el establecimiento Toma de Agua. Está dispuesta en forma paralela al curso del río y posee 200 metros de longitud, 0,80 metros de ancho y 1,80 metros de altura.

Los ladrillos que conforman la galería son porosos y, junto con un sistema de filtros de grava, permiten la captación de agua en óptimas condiciones de calidad.


El agua captada circula desde la Galería Filtrante hasta el Tanque de Reserva por efecto de la gravedad y de la inclinación natural del terreno, sin necesidad de utilizar bombas ni energía eléctrica.

El establecimiento Tanque de Reserva está ubicado a 4 km al oeste de la ciudad. En el mismo se encuentra un tanque semienterrado, de forma cilíndrica, construido en hormigón armado. Tiene una capacidad de 10 millones de litros de agua y un diámetro de 50.90 m, lo que lo convierte en una estructura tres veces mayor que el Tanque de Distribución ubicado en la calle San Martín y Dinkeldein.


El agua proveniente de la Galería Filtrante y transportada por un acueducto, ingresa al Tanque de Reserva a través de una Cámara de Aforo, donde se realiza el proceso de cloración.

El proceso de potabilización (cloración) se lleva adelante con tecnología de avanzada, que permite una alta precisión y un control exhaustivo y permanente. Personal del EMOS realiza muestreos diarios en distintos puntos de la ciudad, cañerías y reservorios, verificando los niveles de cloro y la calidad del agua.

Estas muestras son enviadas periódicamente  a un laboratorio externo, el del Mercado de Abasto de Río Cuarto - miembro de la Red Nacional de Laboratorios Oficiales de Análisis de Alimentos, dependiente de la ANMAT y del INAL-  quien realiza las evaluaciones correspondientes. Las muestras de agua son sometidas a análisis físicos, químicos y bacteriológicos que determinan que las mismas cumplan con los parámetros establecidos por el Código Alimentario Nacional y por la Secretaría de Recursos Hídricos de la provincia de Córdoba, garantizando la transparencia y confiabilidad de los resultados.


Una vez clorada, el agua es almacenada en el tanque de reserva. Desde allí, otro tramo del acueducto transporta el agua hasta el Tanque de Distribución, ubicado en San Martín y Dinkeldein.

Se trata de una estructura elevada de hormigón armado y tiene una capacidad de 3 millones de litros de agua. Su diámetro es de 32 metros y está emplazado sobre 60 columnas de 14 metros de altura.

Su función era la de transmitir la presión necesaria para llenar los depósitos o tanques domiciliarios en horario nocturno. En el año 1977, con el terremoto de Caucete, el tanque sufrió daños estructurales. Tras consultas realizadas a especialistas se resolvió sacarlo de servicio para su conservación. En el año 2011 fue declarado de Interés Histórico y Patrimonio Arquitectónico de la ciudad.

La obra básica de infraestructura fue construida en 1931 y, con el crecimiento demográfico de Río Cuarto, resultó insuficiente. Por este motivo, el EMOS cuenta con una batería de perforaciones de producción de agua, distribuidas en distintos puntos de la ciudad.

Estas perforaciones captan agua subterránea de la cuenca del río Cuarto y realizan el proceso de cloración en el lugar, asegurando la misma calidad de agua que la obtenida desde la Galería Filtrante.

Las perforaciones son pozos profundos, distribuidos en distintos puntos de la ciudad, que extraen agua subterránea mediante sistemas eléctricos de bombeo. En cada una de ellas, los procesos de cloración y filtración se realizan in situ, con tecnología de control avanzado.

Una vez incorporada a la red, el agua es sometida a controles periódicos para asegurar que cumpla con los parámetros físicos, químicos y bacteriológicos establecidos.


Saneamiento y desagües cloacales

En el año 1931, junto con la obra de provisión de agua, se inauguraron las instalaciones del sistema de recolección y tratamiento de líquidos cloacales. Con el paso del tiempo y el crecimiento de la ciudad, esta planta fue quedando obsoleta, generando la necesidad de una infraestructura moderna y acorde a las nuevas demandas.

Luego de diversas gestiones, en el año 2017 comenzó la construcción de la nueva Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR), considerada la obra de infraestructura urbana más importante de los últimos 50 años en la ciudad.

La obra fue finalizada en el año 2021, marcando un hito en el fortalecimiento del sistema de saneamiento y en la protección del ambiente.

La planta EDAR de EMOS (Estación Depuradora de Aguas Residuales) cumple la función de recibir, tratar y depurar las aguas residuales cloacales provenientes de la ciudad, mediante distintos procesos físicos, biológicos y, en algunos casos, químicos, que permiten remover sólidos, materia orgánica y microorganismos.

Este tratamiento reduce el impacto ambiental del efluente antes de su disposición final, protege los cursos de agua y contribuye al cuidado de la salud pública, asegurando un saneamiento adecuado para la sociedad.

Además de la EDAR, el sistema de saneamiento local está compuesto por redes colectoras, colectores, cloacas máximas y estaciones de bombeo que posibilitan la llegada de los líquidos hasta la planta, donde reciben su tratamiento.

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